Las primeras horas han sido un asco. Si bien es cierto que la ciudad no me ha tratado tan mal, lo cierto es que la morada y sus habitantes no me han tratado nada bien. Sé que es el primer día y que por mi bien debería de cambiar de actitud. Bueno, lo único que prometo es que no voy a dejar que me afecte, que voy a realizar con el mejor ánimo las actividades que vine hacer y que todo lo demás me importa un bledo. Sólo un comentario más, ¿por qué algunas chicas tienen que ser tan perras? Dios, que suplicio aguantar esta situación.